Mindset

Lo que NO es (en 5 afirmaciones) y lo que sí es (en 5 afirmaciones) el Minimalismo

Por
/
15 agosto, 2019

Estábamos por empezar la ruta y comprendíamos mi esposa y yo que muchas cosas (más de las que hubiésemos deseado) tendrían que quedar atrás. Cuando nos casamos yo me fui a vivir con ella. La casa nos quedaba grande y, aunque éramos solo nosotros dos (luego se nos sumaría Liv), había objetos por todos lados. Objetos de ella, de sus padres, de sus hermanos que se habían ido del país y, desde luego, algunos objetos míos y, posteriormente de la pequeña Liv. Cuando decidimos que nuestro tiempo en Venezuela había acabado, entregamos la casa para estar preparados para el momento en que tocara partir, y eso implicó una primera mudanza. Durante aquel proceso de trasladar las cosas de un sitio a otro fui tomando varias decisiones que de alguna manera definirían mi vida de forma radical. Una de esas decisiones era que no estaba dispuesto a vivir en medio de tanta cantidad de objetos subutilizados.

Para cualquiera es muy fácil dejarse invadir por los objetos. Sabes perfectamente de lo que hablo si en la casa en la que vives hay una habitación entera en el que los almacenas. Ese lugar de almacenamiento en mi país (Venezuela) le llamamos “el cuarto de los peroles”. Nosotros habíamos regalado cosas, vendido cosas y botado cosas antes de la mudanza e impresionantemente aun teníamos mucho que trasladar. ¿Cómo llegaron todos esos objetos ahí? Me pregunté. Desde luego que es fácil llenarse de cosas con esa vieja excusa de que en algún momento las vamos a necesitar. Pero muchos de esos momentos por lo general nunca llegan, y cuando llegan no son tan relevantes como para considerarlos.

Finalmente nos instalamos en un departamento que, desde luego, contaba con un espacio mucho más reducido que el que brindaba la casa. El departamento había sido de mi abuela por muchos años. Luego de su fallecimiento sus hijos lo conservaron casi intacto. El asunto es que, aparte de ir a la peluquería, el hobby de mi abuela era comprar cosas. De modo que ahí, pese a las escasas tres habitaciones, también había un cuarto de los peroles. Lo curioso es que aún fuera de aquel cuarto los objetos desbordaban la sala, la cocina y el resto de las habitaciones. En el solo recibidor, por ejemplo, podían contarse siete mesas de diversos tamaños, relativamente pequeñas, que no tenían más función que adornar. 

Por fortuna, mi abuela no era desordenada. No obstante, en medio de tanto, era muy fácil perder espacios, fluidez de movimiento y, consecuentemente, comodidad y libertad. En espacios atiborrados como ese, el equilibrio era más difícil de conservar. Cualquier pequeña cosa fuera de su lugar desajustaba la armonía del sitio. Allí reafirmé también que no quería vivir sino con lo meramente esencial. Sin saberlo, estaba dándome cada vez más a la idea del minimalismo como estilo de vida.

MI INCURSIÓN EN EL MINIMALISMO

Mi primer acercamiento al minimalismo fue a través del arte y del diseño de interiores. En cualquiera de los casos, el proceso de trabajo consistía en eliminar y reducir de la obra todo cuanto se pudiera hasta llegar a un punto en el que ya no fuere posible suprimir más, quedando así lo esencial de la idea al descubierto. Todo el asunto ya me parecía suficientemente interesante, bastante concienzudo y de una sobriedad bárbara.

Lo que supe algún tiempo después es que existía una comunidad de minimalistas que no se relacionaban con el arte ni con el diseño de interiores directa ni necesariamente, si no que todo el tema estaba siendo abordado como un movimiento, como una filosofía y como un estilo de vida. Minimalism, A Documentary About the Important Things me instruyó al respecto. Luego me puse a leer más y descubrí una colectividad fascinante.

Empecé a considerar el asunto seriamente. No obstante, meditar acerca de ello ocasionalmente podía tornarse confuso si no lograba tenerlo bien claro. Podía, sin querer, terminar pensando en una especie de secta de abstinentes o describiéndome algún grupo político anticapitalista, antisistema y anti todo. De modo que era necesario dejar bien precisado todo el asunto, saber lo que era y lo que no era el estilo de vida minimalista. Aquí lo que conseguí.   

LO QUE SI ES EL MINIMALISMO (en 5 afirmaciones)

Leyendo sobre el tema, una palabra resaltaba blog tras blog y vez tras vez. Parecía que el asunto del minimalista giraba en torno a lo ESENCIAL.

En efecto, los minimalistas procuran vivir única, consciente e intencionadamente con lo que verdaderamente necesitan, y solo con eso. Así que en lo que sigue puede quedar definido el minimalismo:

  • El minimalismo es identificar lo esencial, y eliminar todo lo demás.
  • El minimalismo consiste en tener menos para vivir más (o vivir mejor con menos, como mejor os parezca ordenar la frase).
  • El minimalismo se trata de eliminar todas las cosas que nos distraen de aquello que es importante en nuestras vidas. 
  • El minimalismo se trata de vivir una vida consciente de todo cuanto te rodea, llena de propósito, de deliberación, cargando sólo con aquello que te ayuda en el camino que has decidido recorrer.
  • Finalmente, y cito, «el minimalismo es una herramienta para deshacerte de los excesos de la vida a favor de lo que es importante, para que puedas encontrar la felicidad, la realización y la libertad» (este último concepto es de The minimalist).

Si lo esencial es lo que cuenta en el asunto, de entrada resulta fácil empezar a creer entonces que todo el tema del minimalismo consistía en deshacerse de casi todo cuanto llamamos “nuestro”. Me dolía el solo hecho de pensar en deshacerme de mis libros y de otras tantas cosas que consideraba valiosas en mi vida. Pero, la verdad es que no tenía por qué ser así.  Entendamos qué es lo que no es el minimalismo entonces.

LO QUE NO ES EL MINIMALISMO (en 5 afirmaciones)  

  • En primera instancia diremos que, como estilo de vida, el minimalismo no es renunciar a todas las cosas. Eso estaría de locos. En todo caso, el minimalismo es renunciar al apego hacia las cosas. Debemos entenderlas como herramientas, no como fines. Por las cosas no hacemos nada, sino que están ahí para que podamos hacer lo que realmente importa.
  • Segundo, diremos que el minimalismo como estilo de vida no es renunciar a lo que más nos gusta. Hay objetos que le suman alegría y satisfacción a nuestras vidas, y no veo la necesidad de que te deshagas de ellos, siempre que te produzcan mayor bien de lo que te cuesta tenerlos. Eliminar cosas que usamos y disfrutamos en nombre del minimalismo es definitivamente una mala idea.
  • Tercero, ser minimalista no es ser tacaño. Todo lo contrario. Desde el momento en que decides vivir un estilo de vida minimal, te desprendes de las cosas con mayor facilidad y con mejor ánimo. Se piensa esto de la tacañería partiendo del vínculo con que atan al minimalismo y al ahorro. Ciertamente te ahorras más con el minimalismo porque compras cosas con menos frecuencia, pero el minimalista suele gastar más en cada compra por que compra calidad, porque busca, por ejemplo, larga durabilidad y multiplicidad en las cosas que compra.
  • Cuarto, ser minimalista no es vivir en cuatro paredes blancas, sin mayores posesiones que las básicas. De cualquier modo es cuestión de gustos. El hecho es esto que sigue:
  • El minimalismo no es un canon rígido con el que debes cumplir. Por el contrario, el minimalismo es un camino personal que cada uno recorre a su manera, de acuerdo a sus objetivos. Está estrechamente vinculado a lo que te propones alcanzas. Al respecto, leía que “la idea del minimalismo es simplificar, hacer tu vida más llevadera. Cuando somos muy rígidos puede ser contraproducente, porque se cae en otro extremo y la vida se complica en el otro sentido. No tiene lógica tener únicamente un determinado número de cosas si esto te limita en las actividades que te gustaría hacer. Lo que se busca es liberar tiempo, dinero y energías para enfocarlas en aquello que verdaderamente tenga un sentido, no al revés”.

La premisa fundamental, entonces, es que MENOS ES MÁS. Definitivamente se vive mejor cuando se vive una vida basada en objetivos y no en cosas. Así que “ten cosas que contar, enseñar y compartir cuando seas anciano, y no solo objetos acumulados”. No necesitas guardarte todo cuanto se te ocurra. Tener cosas de más nos quita energías (cuando hay que ordenarlas o limpiarlas), nos quita tiempo (no solo por lo anterior dicho sino porque nos distrae en el solo hecho de considerarlas), nos quita dinero (cuando deseamos apropiarnos de ellas, cuando necesitamos casas más amplias o lugares más espaciosos para guardarlas). “Saber qué es lo importante, qué es lo esencial para ti y elegir quedarte solo con eso, te da una claridad y una tranquilidad interior que no te imaginas, además de muchos otros beneficios”. Al fin y al cabo, la simplicidad siempre acabará siendo más redituable para todos.

En siguientes post estaré contándote más acerca de cómo mi familia y yo empezamos esta revolución en nuestras vidas. Si algo de lo que has leído en el post te ha gustado, si estás considerando seriamente el minimalismo como un estilo de vida con el que te gustaría experimentar, o si simplemente quieres aportar algo al tema, escríbenos. Muy gustosos podremos sumarle más al debate acerca de cómo vivir mejor la vida.

Dios nos ayuda.

Shalom.

ETIQUETAS

COMENTAR

Pin It on Pinterest

Shares
Share This